Las duras condiciones de los refugiados sirios en el Líbano
“El principal problema es la falta de dinero. No tenemos ni lavadora, ni frigorífico, ni gas, ni provisiones para el invierno”
Hanaa
Refugiada siria
Fíjate en las manos de las mujeres casadas que han huido de Siria para refugiarse en el vecino Líbano. Verás que casi ninguna de ellas lleva joyas.
Muchas familias huyeron de los combates en Siria con poco más que la ropa que llevaban puesta.
Desesperados, traumatizados y con necesidades urgentes, las familias tuvieron que vender lo que tenían para salir del país, encontrar un piso o un espacio para vivir y comprar alimentos, incluso si eso significaba tener que vender el anillo de bodas u otras joyas de oro.
Fatena vivía en el campamento de refugiados palestinos de Yarmuk (en Siria). Empieza a llorar mientras me cuenta la historia de su familia. La mayoría de los habitantes del campo, cerca de Damasco, huyeron cuando los violentos enfrentamientos entre combatientes pro-régimen y militantes rebeldes aumentaron peligrosamente.
Su familia pagó 400 dólares por un coche hasta la frontera libanesa. Llegaron el día de Nochebuena. "El conductor se aprovechó de nuestra miserable situación y pidió mucho más dinero de lo normal", dice con amargura.

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