Es evidente que aunque el derecho a la educación es inherente a todos los niños y niñas (ojo, que es un Derecho Universal), en la práctica, en la “vida real”, sabemos que no es así.
En la actualidad, en una época de crisis tanto económica como de valores, en la que los poderes políticos y monetarios se ríen de los ciudadanos y condenan a pasar hambre y a vivir en la calle a miles de personas. En una época de desahucios, despidos y destierros, en la que la gente pierde el derecho a una vivienda digna, les niegan el derecho al trabajo y se ven obligados y obligadas a salir de España. ¿Cómo podemos tan siquiera pensar que está garantizado el derecho a la educación?
Un ser humano, en su infancia y en la inocencia, que ni siquiera tiene la posibilidad de alimentarse de forma sana y equilibrada, no puede tener tampoco, derecho a la educación. Porque no podrá adquirir los mismos materiales que sus compañeros, no podrá llevar ropa en buen estado ni tomar un desayuno equilibrado en el recreo. Y encima, casi seguro, será discriminado por ello.
Y ya más que casi seguro, será seguro un factor peligroso en su correcta educación y desarrollo personal.
Pero tienes que dar gracias, porque tienes la suerte de vivir cerca de tu centro y te ahorras el transporte, así que no necesitas ayuda del Estado.
Y en la declaración de la renta de tus padres, aparece que tienen 2 propiedades que no les generan beneficios, así que no necesitas ayuda del Estado.
Y da igual que tus padres estén en paro, porque ya te dieron una beca el año pasado y con eso es suficiente, no necesitas ayuda del Estado.
Básicamente si no tienes dinero, ni contactos, ni eres relevante como generador de riqueza, no necesitas ayuda del Estado.
Muchísimos niños y niñas NO tienen garantizado el derecho a la educación, porque simplemente no se lo pueden permitir. Por eso la educación no es un derecho, se ha convertido ya, en un privilegio.
